martes, 15 de marzo de 2011

El dilema: Regaladas vs Imposibles

Bienvenidos, como verán este es mi primer post como lo llaman los blogueros. Aclaro que no soy adepto a este tipo de páginas, todo surgió como una broma hacia una persona que conocí en un viaje y debo a ella el haberme hecho un blog y el nombre del mismo.
Es bastante difícil escribir un tema “interesante” para poder compartir con el resto de las personas. Cada idea que surge como interesante, de un momento a otro, se da de baja por encontrarla aburrida.
Sinceramente no espero que me lean ni una ni mil personas, simplemente expresar lo que lo que me sucede, lo que les sucede a la gente cercana o simplemente un análisis barato o no de lo que veo.
El tópico del día de la fecha versará sobre qué mujer preferimos: las fáciles o las difíciles.
Antes que nada, aclaro que en este y en los próximos se va a usar una herramienta muy criticada como lo es la generalización, pero sino no se podría analizar a grupos de personas, lo tendríamos que hacer todo individualmente y si bien es poco científico, hay ciertos patrones comunes de conducta que se pueden observar a simple vista. En ellos me voy a basar para hacer los análisis correspondientes. Rigurosos… abstenerse.
Para empezar descartemos la posibilidad de los puntos medios, sería una salida fácil al problema, pero bajando a la realidad, este tipo mixto escasea.
Para empezar me gustaría caracterizar rápidamente a ambos estereotipos. Por un lado la chica rápida se caracteriza por no perder el tiempo, ir a los papeles cuanto antes y generalmente sus ganas de concretar son inversamente proporcionales a las de ponerse seriamente con alguien (esta última, no es una característica sin e qua non)
Por el otro lado, nos encontramos con aquellas que para todo hacen una ceremonia, para el primer beso, para el segundo, para el sexo, para ponerse de novias, etc. todo gira alrededor del tiempo y pocas veces disfrutan libremente de lo que pueda surgir en el momento.
Aquí comienza el problema, los hombres que nos quejamos de la poca simplicidad de las mujeres, no nos quedamos atrás. En primer lugar buscamos a las del primer grupo para saciar nuestros más bajos instintos en el menor tiempo posible, pero luego las condenamos por estar regaladas y nos dejan de interesar por no tener nada más que nos pueda llegar a sorprender ni nada por conquistar. Podría tranquilamente ser la definición de “Contradicción”.
En cuanto a las del segundo grupo, nos llaman la atención por ser esa figurita difícil, a las que todos queremos obtener, pero la cosa no es tan simple… los hombres generalmente solemos tener una acotada paciencia. Resultado: nos terminamos cansando de remar antes de lograr el objetivo. Para aquellos valientes que siguieron dándole al remo y pudieron llegar a las diferentes “bases”, una vez que han conseguido todo, están en una posición similar a la del párrafo anterior, nada los puede sorprender y no hay nada para conquistar. Otra muestra más de que nada nos satisface.
Siguiendo con las chicas “bien”, tienen un tiempo para cada cosa. El primer beso en la segunda salida, Sexo recién en la octava, nos ponemos de novios después de tres meses desde que empezamos a salir, etc. Todo esta programado y eso nos agobia, nos presiona y no nos gusta y queremos ser libres.
Como así tampoco nos gusta la excesiva libertad. Si esas mujeres están con otros nos producen celos, pero nosotros no queremos que sea la única. También les reclamamos que no están atrás nuestro presionándonos, todo lo contrario a lo que no nos gusta del otro bando.
Ni unas, ni las otras, queremos lo que no tenemos y cuando lo tenemos no lo queremos más, esa es la naturaleza del hombre.